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Lo mismo que ocurrió en el cine hace muchos años, el actual intento de la industria cinematográfica por introducir el cine en 3D tiene claros precedentes con las famosas gafas de colores. Lo que parecía una gran novedad, no fue convenciendo al público en general.

Considero que lo mismo va a ocurrir con la actual tecnología en 3D. Las cifras hablan por si solas, hace poco más de un año, con el estreno de Avatar y alguna otra película tipo "Hollywood"

se levantó una renovada expectativa que hizo que muchos espectadores se interesasen por el 3D. Sin embargo, la respuesta no fue tan acogedora como se hubiera deseado, el 3D sigue siendo bastante irreal. Muchas personas lo encuentran incómodo e incluso mareante. Es por ello, que a día de hoy, no tenemos un número de películas en 3D mayor que las convencionales. Esta no es la revolución del blanco y negro al color. Las películas se están estrenando en 2D y en 3D simultáneamente, y el número de espectadores de éste último ha caído tras el interés inicial.

Diría que este efecto se va a propagar a las televisiones, las cuales emiten películas en 3D sólo si estas se estrenan. Es decir, la televisión seguirá el mismo destino que el cine en 3D.

Los videojuegos podrían tener más oportunidad ya que no necesitan de que la tecnología cuaje en otros ámbitos como el cine, se mantienen relativamente independientes, pero supongo que si la gente no aprecia el 3D, esta misma sensación la tendrán con los juegos y dudo que haya mucha mayor demanda que con las películas.

Resumidamente, creo que el interés por el 3D va a continuar bajando un poco hasta llegar a un mínimo de mercado, que si se mantendrá y que es difícil de saber cuanto será, el cual es posible que la propia industria, muy pragmática para estos casos considere que no aporta suficiente beneficio y acabará por convertirlo en un recuerdo del pasado.

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